Arpa y Folklore (2) Félix Pérez Cardozo

Arpa y Folklore (2) Félix Pérez Cardozo

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El gran  arpista nacido en el año 1908 en Hyaty , Paraguay, desarrolló gran parte de su carrera artística en Argentina hasta morir prematuramente en Buenos Aires en 1952.

Hizo los arreglos y popularizó el tema “Pájaro Campana”  que podemos escuchar junto a otras dos obras de su autoría: “Tren lechero” y “Tapecuay Sapucai”  en el documento cinematográfico cedido por el Museo del Cine Pablo Ducrós de la ciudad de Buenos Aires.

https://www.youtube.com/watch?v=NRox3Uxupc0

En Revista Nº 60 (21/1/1964) El Dr J.M Boettner hace una recopilación de la historia de “Pájaro Campana”

En Folklore Nº 67 ( 12/5/1964) dedicado a “Los Grandes del Folklore” se publica una extensa reseña de la vida y obra del músico.

Y en el Nº 100 (10/8/1965) se lo incluye entre los precursores del Folklore.

Buen amigo de Atahualpa Yupanqui, éste le dedica en 1957  un poema que musicaliza  Herminio Giménez : “Canción del arpa dormida” .

En Revista Folklore Nº 9 (1/1/1962) se publica un texto donde Don Ata lo recuerda .

En 1957  Don Atahualpa compone un bello tema que titula “Oración a Pérez Cardozo” que podemos escuchar por la amabilidad de su Página Oficial

Atahualpa Yupanqui – Oración A Perez Cardozo – YouTube

En su libro La Capataza de 1992 , vuelve a recordarlo con este emotivo texto:

El arpa dormida

En la mitad de junio desgranó su último arpegio aquel muchacho guaraní, por todos conocido, que se llamó Félix Pérez Cardozo. Se fue de la vida, así, de repente, como alguien que está leyendo y de pronto lo llaman desde un lado, y da vuelta apenas la cabeza y ahí se queda, mirando otro planeta, otro mundo, otra nada, más allá del conciente universo del hombre. Se fue, sin siquiera saber o empezar a comprender que se iba. Su muerte, dos veces dolorosa, por la ausencia del hombre y el artista, ha producido un desgarrón en la cultura popular argentina. El golpe lo acusa el pueblo por haber sido herido en su más sensible comarca: su sensibilidad. Veintidós años vagó por nuestras pampas esa arpa inquieta y hermana, diciendo las cosas del mensú y la cuña, del río y la selva, de la burrerita proletaria y del cerro heroico, escenario de la gesta patria. Es que Félix Pérez Cardozo, mozo fuerte y corazón grande, dejó lejos la academia, el orden de la buena vida burguesa, y vivió “su” vida. Juntó, en este Buenos Aires de sorpresivos amaneceres, la medianoche con la aurora, y con un “hasta luego” ayudó a crecer al mediodía. Cardozo, el gran arpista paraguayo, había heredado las resonancias noctíveras de un Brindis de Salas*, con diferente escenario y época. Pero su bohemia no hizo empalidecer a su estrella constructiva, a su buena luz creadora. Siempre, en cada noche, en cada madrugada de las suyas, el arpa de Pérez Cardozo enriquecía sus cuerdas con un nuevo reclamo en guarania alada, en polca de épico ritmo, en zamba de quieto evocar, o en canción de revuelta y enojo contra los aspectos negativos de la vida. El arpa de Cardozo nunca estuvo ociosa. Vibró, alisó las cuentas de su llanto o rió abiertamente la creciente pujanza de la danza hombruna, machaza, olorosa de yerba y hoja fuerte. No. Jamás una polca estuvo ejecutada de la misma manera. Cada vez era nueva, era otra, como era el espíritu del artista: cambiante, inquieto, siempre en alto, presto al vuelo, dispuesto a esa pequeña muerte cotidiana que significa el hacer nacer cada día la luz de la belleza. Difícil será oír en adelante un arpa como la suya.

* Brindis de Sala: Joven y famoso violinista cubano que murió de tuberculosis un amanecer, en Buenos Aires.

Continuará