La zamba “La López Pereyra”

La zamba “La López Pereyra”

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Muchas son la veces  que se ha tocado esta emblemática zamba salteña  interpretada por numerosos intérpretes y Conjuntos y por ello  cantada también por los aficionados en las reuniones y peñas folklóricas. También mucho se ha escrito acerca de ella, fundamentalmente  por el litigio judicial iniciado en cuanto a la paternidad de su música, por el sucesor y los amigos del pianista  Don Artidorio Cresseri contra  Don Andrés Chazarreta que la había incluido como suya en un Libro de partituras en 1920

La Revista Folklore no fue ajena a esta discusión y fueron varias las páginas que le dedicó al tema.

El autor , escritor y periodista salteño César Perdiguero (1921-1984), fue un habitual colaborador de la Revista (Ver entrada del 14/1/2018) por ello en el Nº 55 (15/10/1963) publica una nota donde se pregunta ¿Cuál es la verdad? Contando en ella acerca de la carta que le enviaron a Andrés Chazarreta Manuel J Castilla y él mismo en nombre de un grupo de personajes de Salta en el año 1949  acerca del tema de la autoría de la zamba, reinvindicando como verdadero compositor a Artidorio Cresseri quien falleció al año siguiente . Reproduce también fragmentos de la carta de contestación de Andres Chazarreta.

El tema se retoma en Folklore Nº 142 (14/3/1967) con el anuncio que un juez de primera instancia había fallado a favor de Artidorio Cresseri en cuanto a reconocer la autoría de la música de la López Pereyra.

Al final de las páginas, Cesar Perdiguero se alegra del fallo (que fue apelado)  y  vuelve a contar algunos de sus antecedentes y rescata un Romancillo escrito por él mismo y Manuel Castilla para una actuación de Los Fronterizos, en el programa radiofónico “El Canto cuenta su historia” de 1959 en Radio El Mundo.

 

 

 

En la Revista Nº  163 (2/7/1968) Se publica una carta del prestigioso recopilador e investigador Enrique “Tata” Farías Gómez donde trata el tema de la López Pereyra desde la óptica de santiagueño admirador de la obra de Ándres Chazarreta. Como dichas páginas no están en buenas condiciones , las hemos transcripto para su mejor lectura, en tanto contienen muchos interesantes datos musicales aparte del tema de la autoría de la zamba.

Señor Director de la Revista “FOLKLORE”

Don FELIX LUNA

REF.:  “A PROPÓSITO DE LA ZAMBA “LA LOPEZ PEREYRA”

La Suprema Corte acaba de Pronunciarse en un pleito sobre la Zamba “LA LOPEZ PEREYRA”, seguido por los herederos de Artidorio Cresserí contra S.A.D.A.Y.C.

Esta Sociedad de Autores y Compositores percibía y percibe los derechos de autoría respectivos a favor de don Andrés Chazarreta, titular de dicha pieza en el Registro de la Propiedad Intelectual. Como los verdaderos perjudicados resultan a la postre los herederos de Chazarreta y no S.A.D.A.Y.C, la Corte anuló el fallo del inferior ya que dichos herederos no habían sido parte en lo que se lleva sustanciado del juicio. Circunstancia ésta que vulnera la garantía constitucional de la defensa en juicio.

Esta omisión en la demanda, tan grave como visible, mueve a pensar por eso mismo que acaso no se trate de una simple inadvertencia. ¿No será –  se pregunta uno sin conocer el expediente judicial que deliberadamente se dejó de lado a los herederos de Chazarreta en la pretensión de que SA.D.A.Y.C., represente a Chazarreta no sólo para el cobro al menudeo de los derechos sino, y con mayor razón, para todo lo relacionado con el registro y atribución de autoría de la zamba  “LA LOPEZ PEREYRA”? ¿Habrá un asidero en los estatutos de la SADAYC, contrato de adhesión para el Sr. Chazarreta, que dé base a esa pretensión?

Al margen de estos interrogantes hay, además, ciertos hechos, no del dominio publico y no enfocados en el fallo de la Corte  porque no eran ahí pertinentes. Estos hechos son:

Don Andrés Chazarreta (su nombre ya habla por si solo de su prosapia criolla) allá por el año 1906, en épocas en que no era negocio dedicarse al folklore, exhumó bailes, músicas y cánticos en el corazón de su provincia, Santiago del Estero, que impermeable a las corrientes inmigratorias había conservado como un tesoro lo más variado de nuestro acervo telúrico. Chazarreta con amor y visión de apóstol lleva a cabo una verdadera cruzada. Trae gente de lugares lejanos del interior de su provincia y los presenta con sus ropas y atavíos, sus bailes y sus cantos en el teatro 25 de Mayo de Santiago del Estero. En esta ciudad el riesgo es colmado por el buen éxito. Este triunfo lo trae a Buenos Aires En la metrópoli no es atendido ni entendido. Lo que traía no era negocio para los empresarios de entonces. Vuelve famélico con sus huestes. Santiago lo empuja de nuevo a Buenos Aires. De nuevo acá sufre privaciones hasta que ayudado por estudiantes y algunos profesionales del terruño consigue el teatro Politeama en 1922, por influencias, y su debut es coronado por una alocución del gran Ricardo Rojas que desde un palco se sintió tocado por los lares y no pudo menos que expresar de viva voz su emocionado aplauso, El eco de este hecho, en diarios y revistas trae después también éxito financiero. Éxito relativo porque entonces los artistas se exponían mucho y no siempre cubrían sus gastos.

Chazarreta, entonces, pasa de apóstol visionario a ser el cordón umbilical, el puente, entre el pasado y el presente. Realiza giras por todas las provincias y en ellas no sólo es aplaudido y felicitado en los grandes salones sino que es buscado por los lugareños para entregarle motivos telúricos a fin de que no se pierdan. Pasa así Chazarreta a ser un compilador de tales expresiones por mandato del pueblo anónimo sin proponérselo. Aquí en Buenos Aires, le sugieren editar un álbum con todos esos elementos. Editó varios, escritos por músicos de la Capital. Grandes músicos, pero que no dominaban el ritmo folklórico. Pero, de cualquier manera el mensaje del pasado quedó escrito para no perderse más. Debo dejar aclarado que muchas piezas son de su propia inspiración e incluso se le debe el vals “Santiago del Estero”, que tuvo gran éxito en todo el país.

Gracias a don Andrés Chazarreta y a todas sus penurias, hoy podemos hablar de nuestro folklore. Y esto, no se puede pagar con mala moneda.

En cuanto a don Artidorio Cresseri, no lo conocí. Tengo referencias de que era extranjero y afinador de pianos. Que recorría todo el norte desde Salta, donde vivía hasta Santiago llevado por su profesión.

Es posible que conociera y recopilara en sus giras músicas lugareñas de nuestro folklore, ya que estas expresiones andaban en los cantos, guitarras y silbos de los paisanos. Era cosa de nadie. De manera que cabían y caben el derecho del primer ocupante.

Pero sea como fuere el Sr. Cresseri no se ha proyectado como músico, poeta o cantor ni ha dejado nada de su peculio que lo revele como creador, compilador o folklorista. Es mas: siendo coetáneo de Chazarreta no puede haber dejado de conocerlo, por lo menos a través de sus actuaciones en giras o de la publicación de sus álbumes. Sin embargo nunca en vida se atrevió ha reclamar lo que ahora (más papistas que el Papa) sus herederos o quizá los representantes de estos, quieren reivindicar; esto es la paternidad o autoría de la zamba “LA LOPEZ PEREYRA”.

A las zambas más o menos se le conoce el origen: del Fandanguillo de los bajos fondos de la época colonial, se convierte en la Marinera Peruana, luego en la cueca Chilena, para finalizar en la sentadita patízamba de la Zama-Cueca o Zamba con que se la adopta en nuestro medio. Esta última con ritmo cadencioso. Por eso mismo, porque se le conoce el pelo, es quizás la menos folklórica de las expresiones telúricas heredadas; pero quizá también por ello, de musicalidad más melodiosa y más accesible a las generaciones actuales.

Las zambas propiamente dichas se pueden distinguir en antiquísimas y más recientes.

Las primeras tienen introducción y solamente dos partituras repetidas. Las más recientes, antes de repetir la última partitura, tienen otra que se le denomina “La vuelta”. Las antiquísimas son de dos a dos y las recientes son de dos a tres.

Zambas antiquísimas son, la de Vargas, la Caspí Cuchara (cuchara de palo), la Negrita, Mi Morocha (casi una jota), Blanco y Azul, en el Fondo de la Mar, La López Pereyra, la Gorostiaguita, La Rojista, etc….

De las más recientes tenemos, La Siete de Abril, La Criollita Santiagueña y casi todas las creadas últimamente, como la del Grillo, Nostalgias Santiagueñas, etc.

En cuanto a su raíz musical la tipicidad de una zamba puede comprobarse ejecutando la pieza con ritmo veloz y, entonces se verá que se transforma en una perfecta cueca, con todo sabor a cueca. Esto no sucede con recientes creaciones que usan ritmo de zamba, pero irreductibles a cueca porque reconocen una inspiración distinta (ya sea tango, bolero o vais criollo).

LA LOPEZ PEREYRA, desde estos ángulos, reúne todas las características de las zambas heredadas antiquísimas, de autor anónimo y susceptible de apropiación y de adjudicársele distintas denominaciones.

Es más, su melodía es tan del dominio público que Gardel y Razzano se apropiaron de ella para cantarla como cueca con el nombre de: “El sapo y la comadreja” y, también Rodolfo Roquellas la convierte al ritmo de tango con el nombre de “El Cap. Polonio” lo que le vale un paseo por Europa en el famoso barco, como premio a dicha dedicatoria.

En cuanto a los nombres con que han llegado a nosotros, las piezas criollas, es interesante destacar que sus denominaciones no siempre son telúricas, ciertos episodios notables, circunstancias lugareñas y hasta dedicaciones a gente importante han terminado por influir en ello.

Así tenemos la llamada “Zamba de Vargas”. por ejemplo. Por ser conocida en todo el norte Taboada la mandó tocar antes de la batalla del Pozo de Vargas. Y este hecho guerrero hizo desaparecer cualquier otra denominación telúrica para quedar en definitiva como el nombre de “Zamba de Vargas”.

Hay otras como por ejemplo la que se tocaba con frecuencia en los cuarteles, los salteños la llaman “La Artillera” (allí estaba el 12 de Artillería), en Santiago “La del 18 de Infantería”, etc… pero en realidad, se le conoce un nombre telúrico “La Caspí cuchara” (Cuchara de palo que precisamente se usa en los cuarteles)

En otros casos sus nombres telúricos han sido reemplazados por gentilicios derivados de dedicaciones a hombres notables. En este caso estarían “La Gorostiaguista” dedicada al constitucionalista Benjamín Gorostiaga, “La Rojista” al Dr. Absalón Rojas y, entre otras, LA LOPEZ PEREYRA. De manera que el episodio de que el Sr. Cresserí le haya dedicado esa zamba a un notable Sr. López Pereyra porque gustaba de ella no demuestra autoría, sino lisa y llanamente que él ya conocía a la pieza, lo que no impide su recopilación por otros con fines más amplios.

Siendo músico y extranjero, en épocas en que no estaba de moda el folklore, un ‘Compositor hubiera creado un vals o un tango o cualquier otra música en boga por entonces; no se arriesgaría a componer una zamba, que a la sazón no tenía vigencia.

De lo que se infiere que no siendo compositor tomó una pieza anónima por él conocida y la dedicó. Pensar distinto es como si en la actualidad un compositor en música se enfrascara en componer una mazurca, la música de un “Lancero” o “Chotis” totalmente en desuso, para hacer una dedicatoria. Inconcebible.

Posiblemente el nombre de “LOPEZ PEREYRA” sí se llega a probar en juicio, se lo debe a Cresserí, de quien no se tienen otras referencias, pero de ello inferir la autoría de esa pieza que, a todas luces, posee los atributos de nuestra música telúrica, resulta inaceptable.

Ricardo Rojas refiriéndose al folklore dice que él es fruto de la inspiración anónima de nuestro pueblo autóctono.

Los primeros recopiladores, como Gómez Carrillo, Chazarreta, etc., estudiosos como Carlos Vega, Ramón Luna, Beltrame Lombardí, etc., no tuvieron nunca fines de lucro, como no lo tuvo Constantino al recopilar las leyes romanas, Newton al enunciar la ley de la gravedad.

Cuando se dirige un dardo a un hombre de la campechana humildad de don Andrés Chazarreta y su martirologio, debe tenerse cuidado de no quedar ante la historia como Nicolás de Ovando Tristemente célebre.

S.A.D.A.Y.C. se organiza alrededor de 1936 (la había preexistido “El Circulo de Autores” y “La Asociación de Autores” que por ineficacia desaparecieron).

Muy exiguos son los derechos que puede haber percibido sobre las obras en conjunto de Chazarreta. Pues cuando se pone  de moda el folklore, salen, nuevos autores, la mayoría usufructuarios exitistas, que cantan sus cosas y, nunca lo vernáculo. Esto no los beneficiaria.

Además, es muy conocido que los intérpretes folklóricos no se disciplinan en el llenado de planillas para S.A.D.A.Y.C., de suerte que lo que ésta recauda en peñas y representaciones criollas van a parar al pozo común, de donde se prorratea entre los autores inscriptos, beneficiando de ese modo. generalmente a los autores clásicos de tango o de la “nueva ola”

Con respecto a  “LA LOPEZ PEREYRA”, S.A.D.A.Y.C. como fácil se intuye, poco o nada ha tenido  que  ver.

El nombre indígena de “TUCMAN” con su significado de lo desconocido dio origen a lo que fue en tiempo de la Conquista Colonia la Región del Tucumán. Más tarde Gobernación General del Tucumán.

Santiago del Estero fundada en 1553, fue Capital del Tucumán y madre fundadora de San Miguel de Tucumán, Salta de Lerma, San Salvador de Jujuy, Catamarca, Córdoba la Llana, San Juan, etc.

No es nada raro que en toda esa región, hoy dividida en provincias-estados, se encuentran costumbres, términos, conocimientos, bailes y músicas comunes

Es cuestión de   escarbar más en una que otra.Desde 1922 hasta el año 1932 Buenos Aires, el gran mercado, está al margen del folklore.

-Atahualpa Yupanqui del sud (pero hijo de Chavero-Loretano), entra a llamar la atención por ese entonces, luego él y los Hermanos Ábalos, conquistan la Capital Federa.  Desde la ex Confitería Versalles de Paraná y Santa Fe. Dominan bailes, canciones, instrumentos y entusiasman a la juventud porteña.

De Cuyo, Buenaventura Luna, Hilarlo Cuadros, Montbrun Ocampo, Ismael Moreno, etc., del Litoral Osvaldo Sosa Cordero, Linares Cardozo, Cardozo Ocampo, Pérez Cardozo, etc., cada uno con sus cosas lugareñas empiezan a gustar en la Capital.

Luego viene una legislación que exige un 25 %, luego un 50 % de la música telúrica en los programas radiales.

-En el año 1950 hay un fenómeno curioso, los Ábalos van a EE.UU., Buenaventura Luna enferma, se disuelve el dúo Martínez Ledesma con Carlos García al piano, lo propio sucede con Ruiz-Gallo-Pérez Cardozo, Hilario Cuadros muere y Atahualpa Yupanqui sufre una interdicción política que lo obliga a esconderse.

Por imperio de la legislación precitada, entonces, se apropia del mercado porteño, ya proclive al folklore, un conjunto de cantores salteños “Los Chalchaleros”, que pujaban sin mayor éxito desde 1947.Por el mismo camino llegan ‘”Los Fronterizos”.

Cantan más que nada zambas y bagualas de autores salteños de la nueva hornada. Lo hacen con ritmo lento, quitando toda posibilidad de baile. Su poemática es profunda y lorquiana lo que pone al folklore al alcance de cualquier ciudadano.

De ahí el impacto y sus imitadores, en Buenos Aires.Accesible al hombre de ciudad es por lo tanto casi atípica la producción.

Este es un tema muy interesante pero de largo desarrollo, razón por lo que lo dejo así escuetamente enunciado.

En 1953 fui a Salta, hermosa ciudad, a presumir de ella ante mi familia. Pero, hete aquí, que el grupo de intelectuales (casi todos flamantes folkloristas con barbas y ademanes ampulosos si bien me aceptan, hasta aplauden en ciertas cosas, se muestran agresivos con los santiagueños, especialmente con Chazarreta al que tratan olímpicamente de ladrón de la “LOPEZ PEREYRA”. Hasta hicieron una letra alusiva a ello.

Por supuesto yo que iba a pasear y presumir sufrí un frentazo ante los míos y por supuesto decliné algunas invitaciones y volví sobre el rastro hacia Córdoba, a casa de un amigo, en donde me sentía a mis anchas.

Nunca creí que de ese insulto pasaran a un juicio, pese a que me lo dejaron entrever.Pero este episodio lo traigo a colación porque se me ocurre que lo que se persigue es dar un espaldarazo de abolengo telúrico a la producción salteña y para ello, nada mejor que reivindicando una zamba de cuño autóctono como es la “LOPEZ PEREYRA”

Sospecho que lo que se quiere es convalidar su folklore, como si fuera de otra clase, como esas familias que buscan un ascendiente guerrero del mismo apellido para dar lustre al suyo, y todo eso no hace falta pues en todo el Norte se conocen las mismas cosas y casi  puede afirmar que la recopilación de Chazarreta, Gómez Carrillo y otra semejante, le pertenecen a todo ese conglomerado que otrora fuera el antiguo “Tucman”. De Salta mismo el “Payo” (Albino) Sola “Pajarito” Velarde y otros son exponentes de genuinidad.

Es más, Chazarreta en su álbum la consigna así “LA LOPEZ PEREYRA” y abajo “Zamba Salteña”, lo que nabla de su honestidad.Sospecho (no afirmo) que estos intelectuales han movido a los herederos de Cresseri a asumir una actitud que el causante con mejor representatividad pero también con mayor y mejor sentido común, no la quiso asumir.

En el año 1928 y 1929 cuando visité Salta, por primera vez, era distinto, mi condición de santiagueño me hacía sentir hermano y actuar, ya sea mostrando lo que es un zapateo criollo o bailando chacareras, zambas, gatos o ejecutando en piano piezas vernáculas. La gente de entonces en Salta mismo hacia elogios y le cantaban loas a Chazarreta, por haber concebido ese trabajo de formar una Compañía criolla y compilar esas piezas para su conservación futura. De ahí mi pretensión de presumir en Salta en el 53. Hoy, un grupo exaltado, quizás hijos de esas gentes, pero que desconocen estos hechos, pretenden enjuiciarlo.

Por todo lo dicho, escribo estas líneas Para llamar a la reflexión a todos aquellos que quieran sacar ventajas materiales de todo esto.

Primero, porque sería sentar un mal precedente, ya que teniendo autor no seria de nuestro acerbo telúrico una zamba que se la considera modelo típico folklórico.

Segundo, porque cl beneficio que se obtendría seria muy exiguo comparado con el daño que se podría hacer.

Tercero, porque Chazarreta tanto podría ser salteño, como Tucumano, catamarqueño o santiagueño. Folklóricamente es del Tucmán.

Lector de su revista, le agradeceré en alto grado quiera publicar en ella estas líneas.

Lo saluda muy atentamente

ENRIQUE N. (Tata) FARÏAS  GOMEZ

En el Nº 248 (Agosto de 1975) es el poeta tucumano José Augusto Moreno que publica una nota titulada “A cien años del nacimiento del Doctor Carlos Lopez Pereyra” retoma la historia de la polémica judicial,  evoca al abogado y su amistad con Artidorio Cresseri y  sugiere la complejidad del asunto al atravesarse otras situaciones como ciertas similitudes con temas populares de principios del siglo XX como fueron “El sapo y la comadreja” cantado por Gardel y Razzano o el tango “Cap Polonio” por Ignacio Corsini que se pueden escuchar al pie de sus páginas.

“El sapo y la comadreja” Gardel y Razzano

https://www.youtube.com/watch?v=qvhMcT4vAWE

Ignacio Corsini- Cap Polonio

https://www.youtube.com/watch?v=Xd6WuM91_XM

En Folklore Nº 258 (junio 1976) se publica una aclaración de SADAIC dando cuenta de su actuación frente a dicho litigio

En Folklore Nº 270 (Junio de 1977)  el articulo del poeta salteño Hugo Alarcón (ver entrada del 20/1/2018)  lleva por título “Viaje por la vida y la muerte de Artidorio Cresseri”. Para esa época la Sala B en lo Civil por fin había ratificado el fallo a favor de los litigantes. Cuenta otros aspectos del juicio  y de la vida de Artidorio Cresseri. Es interesante la foto de la última página,  con la flor y nata de la  salteñidad folklórica de ese momento alrededor de una mesa, por lo que se ve  bien “regada”.

José A. Cresseri hijo de Artidorio publica en 1973 un libro con la historia de su padre y un análisis desde su óptica filial, de la zamba “La López Pereyra”. Dejamos en un PDF descargable un fragmento del libro donde se habla del tema.

La zamba La Lopez Pereyra


Divagaciones al margen:

Por este artículo aparecido en Octubre de 2015 en el diario El tribuno de Salta firmado por Daniel Sagárnaga nos enteramos que tras la zamba hay una historia trágica que hoy llamariamos “Femicidio”

https://www.eltribuno.com/salta/nota/2015-10-11-22-13-0-revelaciones-en-torno-de-la-lopez-pereyra

Y para finalizar con el tema, encontramos  una carta de un lector publicada en el Nº 259(Julio de 1976) que furibundo reclama justicia por la versión de la zamba que hiciera Carlos Torres Vila por aquella época . El catamarqueño René Sánchez Vera, compositor, critico musical, escritor de libros sobre Suma Paz, Domingo Cura, Las mujeres del tango etc, arremete sin piedad sobre el cantor sin ahorrar palabras: Le llama “atentado a esa versión orquestada, amorfa, empalagosa enfermiza y aberrante…..” Y muchas mas cosas que nuestros lectores si desean pueden leer en su carta.

Pero para quien no la tenga presente y quiera juzgar si Sanchez Vera tenía razón o no, se puede escuchar aquí. Ustedes tiene la palabra