Rubén Evangelista ; Corresponsal de la Revista Folklore en la Provincia de la Pampa

Rubén Evangelista ; Corresponsal de la Revista Folklore en la Provincia de la Pampa

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Un joven cantor, autor y compositor pampeano de 33 años de nombre artístico Cacho Arenas fue entrevistado en la Revista Folklore Nº 295 (Julio de 1979). Allí nos cuenta entre otros muchos temas, de sus primeros pasos como solista en 1964 , la conformación luego de un dúo con Delfor Sombra y que nuevamente en solitario acababa de presentar su LP “Recordamiento”-
También nos enteramos que la persona que estaba detrás de ese apodo, era el periodista, escritor , investigador e historiador Rubén Rafael Luis Evangelista y que colaboraba desde hacía ya tiempo como corresponsal de la Revista , con artículos fundamentales relacionados con el Folklore de la Provincia de La Pampa.
Tuvimos la fortuna de contactar con él y muy amablemente aceptó iniciar esta nota con esta emotiva introducción.

Fue una novedad muy grata saber que iban a ser reunidas en un trabajo de recopilación, las notas que escribí a partir del año 1976 sobre el folklore musical de mi provincia de La Pampa, en la histórica revista Folklore, que la editorial Honegger publicaba entonces en Buenos Aires y distribuía en todo el país,en esa etapa de la publicación sucesivamente bajo la conducción periodística de Marcelo Simón y Blanca Rébori. Agradezco esa decisión a quienes tuvieron la idea de compendiar aquellos materiales periodísticos, y organizarlos en notas que rememoran un pasado musical folklórico trascendente para el pago chico de los pampeanos, no acostumbrado a llegar con sus aconteceres a otros ámbitos del país.

Nos conocimos con la periodista Blanca Rébori en la ciudad bonaerense de Pehuajó, a mediados de diciembre del año 1973, durante el VII Festival Nacional de Música Sureña, que convocaba artistas regionales y profesionales del folklore. Ella cubría el festival para el diario Clarín, en el que escribía sobre folklore. Yo integraba el recién constituido Dúo Sombrarena junto a Delfor Sombra, que se presentaba en Pehuajó esa vez como invitado especial, actuación que Blanca Rébori destacó en un breve comentario que publicó con la crónica respectiva del festival, en la edición del sábado 22 de diciembre de 1973 del diario capitalino.

En sucesivos encuentros posteriores tuvimos un rápido acercamiento personal y periodístico con Blanca Rébori, fruto de lo cual me invitó a publicar en las páginas de la revista Folklore  en calidad de corresponsal colaborador, sobre las actividades artísticas y culturales del ámbito folklórico pampeano. La invitación prosperó durante una cena que mantuvimos la periodista, su esposo “Ico” Godoy, el responsable de la revista Miguel Díaz Vélez y yo en la “Peña de los Poetas” de Cosquín, en una de las jornadas del Festival Nacional de Folklore, en enero de 1976.

Los diarios de mi provincia dieron a conocer la novedad el 17 de abril de 1976, comunicada a ellos mediante una nota formal que envié a cada uno de los medios. Era por entonces, para mí, un momento crucial, porque el día 5 de ese mes de abril, el gobierno de facto asumido en el mes de marzo, me había rescindido sin causas el contrato laboral con la Dirección de Cultura del gobierno provincial, donde me desempeñaba en el área de Publicaciones.

La nueva tarea de corresponsal de la revista Folklore, fue un inesperado estímulo para mis deseos personales de divulgar ante otros públicos, otros lectores extra pampeanos, el cúmulo de manifestaciones culturales y especialmente las del canto y la música folklórica de mi provincia, que había crecido sostenidamente entre mediados de los años ’60 y la primera mitad de los ’70. Venía yo pulsando el ambiente artístico provincial cotidianamente, favorecido por haberme sumado al staff del diario La Arena de Santa Rosa en 1968, desde donde me tocó realizar los primeros trabajos periodísticos cubriendo festivales folklóricos en la provincia y realizando reportajes a intérpretes solistas y grupales pampeanos.

Pero además, había sido yo propiamente un protagonista del quehacer artístico local, primero en el conjunto Los Cantores de La Pampa a partir de 1961;  entre 1972 y 1973 como cantor solista, y entre el ’73 y el ’75, integrando el Dúo Sombrarena. Las dos visiones, la periodística y la artística, me nutrían para saber y entender el proceso cultural, social y político que nos contenía a los pampeanos en aquellos años, particularmente a quienes convivían con el arte como expresión espiritual principal. Y desde el ámbito artístico, especialmente cuando formamos con Delfor Sombra el Dúo Sombrarena, fomentamos y pusimos en práctica la idea de la difusión de lo pampeano como herramienta imprescindible del momento histórico que se vivía, en el que se advertía claramente la evolución y el crecimiento de lo que empezamos a llamar “Cancionero Pampeano”, que expresaba el arte musical, poético, compositivo y vocal de la joven generación de artistas que ocupaban el centro de la escena cultural pampeana y sus concomitante sociales y políticos.

Por todo ello, la oportunidad de empezar a publicar en la revista Folklore las noticias que se generaban el La Pampa, era lisa y llanamente el mejor corolario imaginable para quienes adheríamos a la difusión como mecanismo para trasponer los límites provinciales y pasar a formar parte de la trama de hechos y actividades folklóricas del país en su conjunto. Puede parecer, visto con liviandad, una meta de poca monta, pero era evidente que entre “no existir” periodísticamente hablando ante los lectores de otras latitudes argentinas, y ocupar un pequeño lugar –hablo de mi modesta condición de periodista, no del medio en el que iba a escribir– con cierta continuidad, era ejercer una presencia valiosísima en el escenario cultural argentino. Y con ello empezar a divulgar contenidos, que era esencial, para de ese modo además de dar cuenta de las actividades habituales, mostrar como se pudiera, si no las músicas propiamente dichas, sí los textos poéticos de nuestras altas voces líricas que desde los años 50 nutrían la canción pampeana, como eran los poetas Juan Carlos Bustriazo Ortiz y Edgar Morisoli, o bien más acá en el tiempo, los versos criollos de Julio Domínguez “El Bardino”, entre otros nombres de creadores de fuste que enaltecieron a lo largo del tiempo la literatura y la poética de mi provincia, Vg. Ana María Lassalle, Félix Domínguez, Juan Ricardo Nervi, Adolfo Gaillardou, Perico Villegas, Héctor González Herrero, Rosa Blanca de Morán, Arturo Alberto Cestino, Raimond Claverie, Carlos Alberto Rodrigo, Alfredo Guerra, Margarita Monges, etc.

La misión de comenzar a escribir para la revista Folklore fue, por el momento que me tocaba vivir, un bálsamo ante tanta incertidumbre que se había cernido sobre mi persona y mi familia, por hallarme repentinamente sin mi fuente principal de recursos, y teniendo por delante una situación política todavía inimaginable y oscura, llena de presagios agoreros. Ser corresponsal de Folklore me otorgaba, además, una valiosa prerrogativa que me ayudaba a sobrellevar de mejor manera la ignominiosa censura radial y televisiva local que comenzó a afectar mi condición artística de cantautor solista retomada en 1975, como complemento implícito de mi flamante condición de prescindido laboral.

Rubén R. L. Evangelista

Mayo de 2020

Pasemos entonces a ver algunas de sus colaboraciones:

En Folklore Nº 256 (Marzo de 1976) nos habla de René García, un joven cantor de 24 años que acababa de grabar, luego de su participación en Cosquín con la Delegación Provincial.

En Revista Nº 258 (Junio de 1976) nos comunica la aparición de dos discos titulados “Documental Folklórico de la Provincia de La Pampa” presentados por la Licenciada Ercilia Moreno Chá del Instituto Nacional de Antropología. En el encabezamiento unos versos de Julio Domínguez “El Bardino” del que volverá a hablar en otras de sus notas.

 

Como por ejemplo en el mismo Folklore Nº 258 cuando comenta un “Reencuentro en la Peña El Encuentro” y donde estaban “El Bardino” y otras figuras folklóricas de la provincia, y entre ellas la del gran poeta pampeano Juan Carlos Bustriazo Ortíz (1929-2010)

 

Sus crónicas publicadas en la Revista Nº 261 ( Setiembre de 1976) nos hablaban que desde la Peña “El Alero” de General Pico se trabajaba en la recopilación de un Cancionero pampeano. También acerca de un reconocimiento a Margarita E. Lordi , profesora de Danzas tradicionales en el Instituto Provincial de Bellas Artes de la provincia desde el año 1950.

 

En Folklore 274 (Octubre de 1977) comenta la realización en Victorica , de la ” IX Fiesta de la Ganadería del Oeste Pampeano”. Se habla del nombre de la fiesta, de las características de la celebración ,de los artistas participantes y otros aspectos de los orígenes de la ciudad.

 

 Página promocional de la Fiesta en el mismo Nº 274 de la Revista

El “X Festival de Doma y Folklore” en Intendente Alvear es comentado por Rubén Evangelista en el Nº 279 (Marzo de 1978) de la Revista Folklore.

 

En el Nº 294 (Junio de 1979) es a Enrique Fernández Mendía al que recuerda nuestro corresponsal, en una extensa nota en la cual cuenta minuciosamente la trayectoria y obra del conocido pianista y compositor pampeano y donde incluye la mención a la musicalización de unos versos de Manuel J Castilla “Zamba del Río robado” que aún sin aparecer en las antologías poéticas del salteño y sin estar registrada en SADAIC , se ha constituido en un símbolo de una Provincia sedienta en su lucha por el agua que da vida.

Acerca de este controvertido tema Rubén Evangelista publicó ,una nota muy esclarecedora en el Suplemento Caldenia del Diario La Arena de Santa Rosa. Podemos leerla en el archivo adjunto:

Hace 60 años nacía en Sta. Rosa ZAMBA DEL RÍO ROBADO. Nota publicada en CALDENIA el 10-2-2019

En Folklore Nº 309 (Octubre de 1980) vuelve Rubén Evangelista a exaltar la figura de Julio Domínguez “El Bardino” con comentarios acerca de su obra poética, sus interpretaciones y otros aspectos de su vida.

Y casi en el final de la Revista Folklore en el Nº 315 (Mayo-Junio de 1981) le dedica a Juan Carlos Bustriazo Ortíz un largo artículo aunque él mismo dice que es“..solo una pequeña biografía” que no alcanzaba a reflejar la verdadera estatura del poeta. Sin embargo a nuestro criterio constituye un buen acercamiento a la figura del poeta y donde Rubén Evangelista se revelaba como el gran investigador que es, de los temas folklóricos pampeanos.

 

Aunque no es un artículo suyo hay que recordar que Suma Paz también se refirió a los dos últimos poetas en su sección “Pampeanías” que publicamos en la nota del día 23/9/2018.

 

También Rubén Evangelista tiene la gentileza de ampliarnos la historia de dos Conjuntos Pampeanos que en forma de pequeñas noticias habían aparecido en La Revista. 

En Folklore Nº 83 (15/12/1964) nos informaban del Conjunto Los Arrieros de la Pampa:

Rubén Evangelista nos amplía la historia del Conjunto con este comentario:

El conjunto Los Arrieros de La Pampa, debutó en la ciudad de General Pico el viernes 16 de mayo del año 1959. Con una experiencia previa muy importante hecha en las radios porteñas a partir del año 1962, el conjunto vuelve a Buenos Aires en 1964 a ocupar, como expresión sureña grupal, espacios televisivos y radiales y, como hecho sobresaliente, a concretar su primera grabación en el sello Music Hall. La incursión del año ’62, constituyó la primera experiencia profesional de un conjunto folklórico pampeano, en el ámbito de la capital del país. Los Arrieros de La Pampa era un conjunto que, a pesar de haber comenzado su actividad con un repertorio clásico del noroeste argentino, ya en 1961 había incorporado vidalitas, tristes camperos y alguna milonga a su repertorio folklórico, en procura de hallar una identificación regional genuina. Cuando se fundó el conjunto en la postrimería de los ’50, el repertorio de  obras pampeanas propias, generadas en Santa Rosa por los poetas Bustriazo Ortiz y Edgar Morisoli, y los compositores Guillermo Mareque y Enrique Fernández Mendía, entre otros creadores, era muy incipiente todavía como para que el conjunto piquense accediera a las nuevas creaciones pampeanas y las interpretara en los diversos escenarios que visitaba y en los programas de LRA 3 Radio Nacional Santa Rosa, donde realizaban, omo la mayoría de los solistas y grupos pampeanos de la época, ciclos de actuaciones que difundían a los valores regionales en una gran zona de influencia del centro del país.
En 1964 tuve encuentros en Buenos Aires con los integrantes de Los Arrieros de La Pampa, por hallarme radicado en la capital federal por razones de estudios, y haber realizado una primera experiencia como cantor solista, que me llevó a presentarme en Lomas de Zamora, Banfield, La Boca, Radio Libertad, TV Canal 7 y en la Peña Achalay, regenteada por Pancho Cárdenas. En La Pampa habíamos compartido escenario en una ocasión, en la sala de la Escuela Hogar de Santa Rosa, durante una velada que reunió artistas de toda la provincia.

Mucho más adelante en Revista Folklore Nº 271 (Julio de 1977) nos hablan escuetamente de “Los Labradores de la Pampa” que habían grabado recientemente:

Nos dice de ellos Rubén Evangelista:

El conjunto Los Labradores Pampeanos, de la ciudad de General Pico, debutó el 12 de octubre de 1958. Su primera formación, de varias que tuvo a través del tiempo, estaba integrada por su fundador y arreglador Hugo Alberto Barbera, Mauricio Grassi, Elvio López y Rubén Luques. El grupo desarrolló una muy extensa trayectoria artística, próxima a los cincuenta años consecutivos. Si bien había escogido desde siempre un repertorio heterogéneo, no dejó de incluir en él regularmente algunos títulos de autores locales que lo matizaran, lo que constituía el tendido de un vínculo más formal que conceptual con la zona musical a la que pertenecía dentro del país.Ya en la segunda mitad de los años ’60, edita un disco 33 doble que incluía las obras pampeanas “Zamba para la ausente”, “Cortita la trenza” y “Los hacheros de Telén”. En años posteriores fueron incorporando sucesivamente obras de los pampeanos Julio Domínguez, Guillermo Mareque, Carlos Figueroa, Héctor O. Moyano, Erberto Benuzzi, Hugo Cuello, Eduardo Martínez, Mirta Amestoy de Gaute, Zulema Alcayaga, Alberto Cortez, Aníbal Campo, Carlos Rodrigo y Cacho Arenas.
Al promediar los años ’70 la agrupación graba en Buenos Aires un disco larga duración en el sello Music Hall, y en 1982 edita un cassette titulado “24 años de canto”, registrado en el estudio “DIFA”, en la metrópolis, del humorista Luis Landriscina. Fue el conjunto folklórico más popular con que contó General Pico, ciudad a la que representó en incontables actuaciones a lo largo y ancho de la provincia y el país.

En Revista Folklore Nº 245 (Mayo de 1975) se anuncia la triste noticia del fallecimiento, otra vez en accidente automovilístico, de un joven pampeano; poeta, recitador y animador de festivales.

Del  libro “Historia del Cancionero Folklórico Contemporáneo de La Pampa”, Santa Rosa, 2018, Fondo Editorial Pampeano, de Rubén R. L. Evangelista (Cacho Arenas) se extrae el siguiente texto:

“Una vida tronchada en su plenitud”

Heraldo Jesús Hernández, poeta, recitador criollo, músico, cantor y compositor, había nacido en la ciudad de General Pico el 18 de febrero de 1948, y falleció trágicamente a los 27 años de edad, el 11 de febrero de 1975 en un accidente automovilístico ocurrido sobre la Ruta Provincial Nº 1, a menos de 2 kilómetros de su ciudad natal, cuando regresaba de una gira artística en compañía de su amigo cantor «Chango» Nuñez.

Su temprana muerte conmocionó a la población piquense y al ambiente artístico pampeano y de otros lugares del país donde ya era conocido, porque con ella quedaba trunca una promisoria carrera profesional, que se insinuaba trascendente en el reconocimiento que le prodigaba el público durante sus actuaciones artísticas. Integró la embajada de artistas del diario La Reforma, y además de actuar en peñas y festivales, realizaba animación de domas.

Había cobrado notoriedad a raíz de que unos fragmentos de su poema «Copleras del Cantor», habían sido musicalizados bajo el nombre «Chaya para un adiós en La Rioja» por el conocido cantor y compositor Daniel Altamirano, obra que al ser grabada por el trío «Los Altamirano», alcanzó una gran difusión y popularidad en todo el país. Otros títulos suyos conocidos fueron «Adelante inmigrante», con Cayetano Conti; y «Triste, solitario y vencido», con Victorio Russo y Luis Porrini.

Al enterarse de la muerte de Heraldo Hernández, Daniel Altamirano escribió en su homenaje una canción a la que tituló: «Espíritu desolado».

Fue objeto de numerosos homenajes en General Pico. La Municipalidad editó un libro que se llamó «Poemas de Heraldo Hernández», con una primera edición en los años ‘80 y la segunda en el año 1999. También la Editorial Hojas Propias publicó «Heraldo Hernández-Poemas», en reconocimiento de su condición de creador literario. Ambas publicaciones destacaron ese aspecto del universo artístico que comprendían las diversas manifestaciones que practicaba, sin menoscabo de las virtudes de recitador, que lo distinguían y sobresalían por sobre las demás.

En la década de 1980 se levantó un monolito en el lugar en que perdió la vida, donde cada mes de febrero se reúnen familiares y amigos, en fogones con manifestaciones artísticas, con que se recupera su memoria y se lo homenajea.

Una página de la red social facebook, llamada «Montecito Nativo Heraldo Hernández»:

http://(https://www.facebook.com/montecitonativoheraldohernandez/)

informa regularmente acerca del estado del lugar –que se ilustra con buenas fotografías–, en el que han sido plantadas diversas especies autóctonas pampeanas, lo que da nombre al sitio y a la página respectiva en la red facebook.

También se pueden ver allí numerosas fotografías de Heraldo Hernández en diversos momentos de su vida artística, como así también textos de poemas suyos. Quienes administran la página han manifestado su idea y propuesta de que sea editado un disco con recitados de Hernández, para lo cual hacen un llamado al aporte de grabaciones que estén en manos de particulares.

Nos envia también una foto del poeta y recitador  Heraldo Hernández

 

Agradecemos nuevamente a Rubén ,  la gentileza de acceder 44 años después , a enriquecer con sus comentarios esta recopilación de sus artículos publicados en la Revista Folklore.

Continuará con la nota “Cacho Arenas ; cantor, autor y compositor”